La viticultura

Los viñedos

El principio de todo y algo más....

 

Veigamoura es un vino de la tierra.

 

Situados a 280 metros de altitud en el municipio Arbo, en la subzona de la Denominación de Origen Rías Baixas denominada “Condado do Tea”, los viñedos de Veigamoura se hallan en la ladera de una montaña mirando al Suroeste, al río Miño y al río Deva, que discurren kilómetros más abajo, y a las montañas del Parque Natural de Peneda-Geres, que muchos días de invierno muestran sus cimas nevadas.

 

Las viñas han echado raíces en un suelo superficial, poco fértil, sembrado de lascas de granito, que actúan como reguladoras de la temperatura e impiden la erosión de la tierra por las lluvias.

 

Para nosotros la composición del suelo, su nivel fertilidad y la situación de las parcelas son factores determinantes de las características organolépticas de Veigamoura. Otro es la climatología y lo cuidadosos que seamos en las labores de cultivo.

El suelo.

 

Franco-arenoso, superficial y de escasa fertilidad, limita el vigor de las cepas, y la producción de uva por hectárea de las viñas (6000 Kg/ha) es muy inferior a la media y a los rendimientos autorizados por el Consejo de Denominación de Origen Rías Baixas. Pero lo que es un inconveniente desde el punto de vista productivo, es una ventaja desde el punto de vista cualitativo: al ser menor el número de racimos por cepa, se aprovechan de la actividad fotosintética de un mayor número de hojas, lo que favorece la formación de azúcares y, consecuentemente, la maduración de los granos. Además, un control sobre el vigor del viñedo limita la entrada de patologías - lo que posibilita que los viñedos de Veigamoura reciban muy pocos tratamientos y ninguno en los meses de julio, agosto y septiembre- que están asociadas a terrenos muy fértiles y productivos y que obligan a efectuar un mayor número de aplicaciones con productos fito-sanitarios para preservar la cosecha.

 

La Poda y el Sistema de Conducción

 

Contribuir a controlar el vigor de las cepas y a que sea máximo el número de hojas que participan en la formación de azucares de los racimos es el objetivo de la poda en cordón Royat (poda corta) con la que logramos, además, una buena ventilación de los racimos y una maduración más homogénea, eludiendo los efectos de acrotonía muy perceptible en cepas sometidas a poda larga. Es, también, el objetivo del sistema de conducción en “espaldera abierta” que sirve de guía y sostén a la cepas y sus órganos verdes, y que se eleva hasta una altura de 2.20 m sobre el nivel del suelo.

La espaldera abierta tiene un Índice de Densidad Foliar muy elevado, favoreciendo la fotosíntesis y aireación, con lo que se ve mejorada la iniciación, diferenciación floral, el crecimiento, el estado sanitario, la calidad y la maduración de los racimos.